Del letrero ruso de una parroquia de Madrid a Cirilo y Metodio

En la Parroquia María Virgen Madre, mi parroquia, en Madrid, acaban de colgar el respostero que se ve en la imagen. No sé todavía a qué se ha debido pero me ha llamado mucho la atención y seguro que nuestro párroco lo explicará en breve.
El letrero dice КРЕЩЕНИЕ ГОСПОДНЕ. Es ruso (alfabeto cirílico). Significa Bautismo del Señor. Крещение Господне, transliterado, es Kreščenie Gospodne, pronunciado en castellano así: ‘kresh-che-nie gos-pod-ne’.
Ese hecho ha traído a la memoria de Lotrives la carta apostólica Egregia Virtutis, de Juan Pablo II, publicada el 31 de diciembre de 1980, el tercero de su pontificado, por la que proclamaba copatronos de Europa a los santos Cirilo (826–869) y Metodio (815–885), hermanos. El día 2 de junio de 1985, solemnidad de la Santísima Trinidad, séptimo de su pontificado, Juan Pablo II publicó la carta encíclica Slavorum Apostoli, en memoria de la obra evangelizadora de los santos Cirilo y Metodio, después de once siglos.
Ese respostero ha evocado también la crónica que Lotrives publicó el 4 de julio de 1985: un artículo en ABC titulado «Checoslovaquia celebrará, con la ausencia del Papa, las fiestas de los santos Cirilo y Metodio». La ocasión festiva la brindaba el XI centenario de la muerte de san Metodio, ocurrida, según la tradición, en Velehrad. Juan Pablo II lo recordó en el Ángelus del domingo 7 de julio de 1985. Las celebraciones comenzaban el 5 de julio en Đakovo (Croacia) y terminaban el día 7 de julio en Velehrad (Checoslovaquia).
Lotrives escribía en esa crónica que «tanto Praga como Belgrado han impedido el viaje que el Papa tenía previsto para esta ocasión. Unicamente han permitido que envíe a su legado, el cardenal Agostino Casaroli. El obispo de Roma ha manifestado frecuentemente su devoción por los dos santos que, dos siglos antes de que se produjera el cisma bizantino, permanecieron fieles al Papa, manteniendo, al mismo tiempo, excelentes relaciones con Constantinopla». También recordaba que el entonces presidente de la República checoslovaca, Gustáv Husák, ya a principios de abril de 1985, había enviado una circular a los órganos del Partido Comunista de su país en la que instaba a entorpecer el jubileo, porque las celebraciones «atacan inequívocamente la unidad checoslovaca».
Los regímenes comunistas de entonces no solo negaron el viaje al papa. También al cardenal Basil Hume y a periodistas y peregrinos occidentales. Velehrad está a 161 km de Viena, unas dos horas en coche.
Juan Pablo II llamaba la atención, por aquellas fechas, antes de la caída del Muro de Berlín (1989), de que a pesar de la división forzada que los regímenes comunistas imponían, Europa formaba una unidad histórica, cultural y religiosa. Parece que la Parroquia María Virgen Madre, de Madrid, quiere subrayarlo ahora con ese letrero en ruso.
La mayor manifestación de fe en Checoslovaquia
Se calcula que más de 100.000 personas se reunieron el domingo, 7 de julio de 1985, en el santuario de Velehrad. Fue la mayor manifestación de fe en Checoslovaquia desde que los comunistas se hicieron con el poder en 1948.
Los actos comenzaron en la explanada de la iglesia, a las diez de la mañana, con una alocución de Zdeněk Lapčík, presidente local del Comité Nacional de Distrito de Uherské Hradiště (el secretario regional del Partido Comunista). Fue abucheado en numerosas ocasiones, e interrumpido con increpaciones como «Libertad para la Iglesia», «¿Dónde está el Papa?» y «Queremos al Papa».
Tras el secretario regional del partido, habló Milan Klusák, ministro de Cultura checo. Fue corregido por los peregrinos, sobre todo cuando se empeñaba en no mencionar el atributo de «santo» al referirse a san Metodio. En un momento de enfado gritó a la multitud: «Tendríais que trabajar más y no discutir.»
El cardenal František Tomášek, titular de Praga, dirigió unas palabras. Su homilía se centró en la lectura de trozos significativos de Slavorum apostoli, y de la carta de Juan Pablo II escrita para esta ocasión. El venerable primado checo, de ochenta y seis años en 1985, señaló, entre la alegría de la muchedumbre, el deseo del Vaticano de alcanzar la unidad europea.
Cirilo y Metodio provenían de Tesalónica (Salónica), al norte de Grecia. Por entonces, siglo IX, en aquella región se hablaba griego, pero en su entorno estaba muy extendida un habla eslava meridional, que Cirilo y Metodio dominaban. Cirilo y Metodio se formaron en Constantinopla y fueron enviados en 863, por el emperador Miguel III, y a petición del principe Rastislav I de Moravia, a cristianizar las tierras que se corresponden con regiones de las extintas Yugoslavia y Checoslovaquia, de Hungría y Austria.
Cirilo y Metodio realizaron una gran labor cultural. Dieron forma escrita a la lengua eslava litúrgica con el alfabeto glagolítico, el primero eslavo conocido, por ellos creado, y tradujeron la Biblia y un compendio del Derecho romano. Más tarde, sus discípulos desarrollaron en el ámbito búlgaro-macedonio el alfabeto cirílico antiguo, sobre la base en gran parte de las mayúsculas griegas, completado con signos para los sonidos propios del eslavo. Por eso, el antiguo eslavo eclesiástico se transmitió en manuscritos glagolíticos y cirílicos, aunque el glagolítico fue la escritura originaria.
Rastreando en internet en este 28 de abril de 2026, Lotrives ha descubierto dos vídeos con imágenes de aquel acontecimiento, insertados en estas dos informaciones:
- Unikátní záběry ilustrují velehradský protest proti komunismu v roce 1985 [Imágenes únicas ilustran la protesta de Velehrad contra el comunismo en 1985].
- Na výroční pouti ve Velehradě byl lidmi vypískán tehdejší ministr kultury. En Vyprávěj: Ve stopách doby [En la peregrinación anual de Velehrad, el entonces ministro de Cultura fue abucheado].
Crédito de la imagen: Respostero con la inscripción КРЕЩЕНИЕ ГОСПОДНЕ en la Parroquia María Virgen Madre de Madrid, abril de 2026. Foto: © José Manuel Grau Navarro.
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