Abusos de Estado
La cuesta de enero de verdad temible: inflación, deuda, balizas y mentiras.
The Tax Collectors (Los recaudadores de impuestos), óleo de Marinus Claeszoon van Reymerswaele (1489-1546/1556). Alte Pinakothek (Múnich). Licencia de Wikimedia Commons.
Empecemos con algunos datos y preguntas.
En España, la inflación en diciembre de 2025 fue del 2.9 %. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), afectaron al alza los alimentos y bebidas no alcohólicas, cuyos precios subieron más que en diciembre de 2024. —¿Se acuerda usted de lo que le costaba el menú del día hace solo unos años? ¿Ha crecido en esa proporción su nómina?
El saldo de la deuda del conjunto de las administraciones públicas españolas se situó en octubre de 2025 (último dato disponible) en 1693 000 000 000 € (1639 millardos), el 101.7 % del PIB (producto interior bruto). La deuda aumentó un 4 % respecto de 2024. —¿Le permite a usted su banco que no salde con él a final de mes los gastos con su tarjeta de crédito? ¿Que su crédito aumente sin medida?
En 2025, el dólar ha caído un 9.5 por ciento comparado con una cesta de divisas fuertes, entre ellas, el euro. Es su mayor desplome desde 2017 y en parte una consecuencia de la guerra de los aranceles desatada por el presidente Donald Trump. Por el contrario, el oro ha subido casi el 70 % en 2025. Su alza vertiginosa ha sido apuntalada por fuertes compras de los bancos centrales y entradas de dinero en fondos de oro cotizados en Bolsa. —¿Le pueden pagar a usted en oro en lugar de en euros o en dólares para no perder e incluso ganar poder adquisitivo?
Mordidas y esquema Ponzi
Según el Informe Mensual de Recaudación Tributaria, los ingresos obtenidos por la Hacienda española hasta noviembre de 2025 fueron de 301 355 000 000 € (cuadro R1 del informe). Superan, a falta de un mes para cerrar el ejercicio, los ingresos tributarios en 2024, de 294 734 000 000 €, que eran récord hasta la fecha: véase la serie que empieza en 1995, sobre ingresos tributarios totales, que se puede consultar aquí y a la que se accede desde aquí. —Con tanta recaudación, ¿cómo es posible que la deuda se dispare y se dispare? Añado un apunte anecdótico: desde el 1 de enero de 2026, es obligatorio que los conductores hispanos lleven en la guantera de sus coches la baliza V16, para señalizar un accidente cuando se produzca, en lugar del triángulo de emergencia. Supone un desembolso de unos 30-40 euros por baliza y unos ingresos extra para Hacienda de más de 224 000 000 €, en concepto de un IVA (impuesto sobre el valor añadido) aplicado del 21 %.
Si usted trabaja para una empresa en condiciones, de las que no hay tantas (que funcione, útil a la sociedad, que sirva y produzca bienes), le pagará una nómina. Pero habrá una retención a cuenta por el IRPF (impuesto sobre la renta de las personas físicas), que oscila entre el 19 % y el 47 % según sea la base de la renta. —¿Para qué retener a cuenta? ¿Para que viva mejor el aparato del Estado y peor el trabajador durante la mayor parte de los meses del año?
La cifra que se detrae de esa misma nómina para la Seguridad Social, para cuando se jubile, responde al esquema Ponzi: es una estafa porque ese dinero se destina a pagar a los pensionistas actuales. Actualmente, en España, en conceptos diversos asociados al pago a la Seguridad Social, de la nómina del trabajador se quita el 6.55 %. Véase el tope máximo y mínimo de las bases de cotización para 2026. La Seguridad Social española abonó 13 750 000 000 € a más de 9.4 millones de personas en la nómina de diciembre de 2025. Según las proyecciones de la Comisión Europea, España será el país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que mayor proporción de su PIB dedique a pagar pensiones en 2050, un 16.8 %.
El monopolio del dinero
Las democracias, los Estados y los imperios decaen y mueren, también y no en menor medida, porque sus elites gobernantes mienten, fundamentalmente en la exposición de cómo están las finanzas públicas, qué es el dinero y la creación de riqueza. Las cuestiones de fondo son dos. Los Gobiernos no deberían hallarse en posición de poder incrementar la cantidad de dinero en circulación. Segunda: los bancos también crean dinero de la nada, porque conceden créditos jugando con cuentas a la vista que no les pertenecen y que no gozan de plena cobertura —es decir, al 100 por cien—, lo que significa que si los clientes reclamaran al banco sus cuentas a la vista de golpe, la entidad se arruinaría. Esas son las causas principales, no el capitalismo, de la crisis financiera de 2007-8 y de tantas otras. Las provocan los mismos Gobiernos y bancos centrales con su manipulación del dinero.
En casos cada vez más frecuentes, los Estados, sea en Europa o en los Estados Unidos, emiten deuda, los bancos centrales dan a la máquina de imprimir billetes y se la compran. Hay así más papelitos y anotaciones en cuenta para la maquinaria estatal, para el conjunto de las administraciones, y más inflación, menor poder adquisitivo y mayor pobreza para los ciudadanos. A sus bolsillos no llegan esos euros que de forma tan fácil se proporciona el Estado.
Mientras no se enseñen finanzas en la escuela, no se sepa lo que es el dinero, no se fije a un estándar de dinero libre de manipulación, como el oro, saldremos perdiendo todos, pero en especial las clases medias y bajas, además de que continuaremos caminando al borde del precipicio. Véase este breve vídeo donde Milton Friedman (1912-2006), premio Nobel de Economía en 1976, expone qué es la inflación.
Pero el problema no es solo el dinero, aunque tiene que ver también con él.
La falacia de la voluntad popular soberana
Como ha escrito Rafael Alvira, «el Estado recibe lo exterior de los individuos: su dinero. El mercado —los individuos— reciben lo exterior del Estado: la mera legalidad. Sin embargo, Estado y mercado no son abstracciones, sino que se encarnan en personas concretas. ¿Cómo mantener relaciones meramente exteriores limpias cuando falta la interioridad, el amor por las cosas y las personas?». Ese amor por las cosas y las personas empieza por conocer y predicar la verdad y practicar la justicia. Miente el Estado y la corrupción se perpetúa. Atención: la corrupción «no es un fenómeno de estos años», acompaña «siempre al sistema [democrático]».
Alvira denuncia el dogma de la voluntad popular soberana, cuya existencia es «imposible» desde el punto de vista filosófico y desde el punto de vista político. Porque no tiene sentido que un representante [los del aparato del Estado] gobierne a su mandatario [los electores, los votantes]. Un verdadero representante actúa siempre «ante terceros: representa a alguien ante otro». Entonces, «si el gobernante no puede ser en verdad un representante del pueblo, pero, a su vez, sostiene que su potestad es legítima porque le viene del pueblo, estamos ante una cuestión ética escondida», que se manifiesta en «el problema de la obediencia o desobediencia civil».
Se puede alegar que el Estado respeta las leyes. Sí, en algunos casos. Pero el Gobierno puede cambiarlas e influir en la opinión pública. «Le basta con ajustar la ley para estar siempre dentro del derecho. También la opinión se puede reajustar». Lo decisivo es que «si todo esto se puede hacer con ciertas posibilidades de éxito», es señal de que «la potestad última no está realmente en el pueblo. Y eso es lo que sospecha mucha gente. De ahí la crisis de decepción popular, tan comprobada en las encuestas».
¿Qué hacemos? ¿La revolución? Eso es aún peor. Hay que mejorar: cambiar gradualmente.
Las citas textuales de Rafael Alvira provienen de: Alvira, Rafael. (2024). El dogma democrático. La sociedad civil y su gobierno. Madrid: Ediciones Rialp, pp. 41-45. Sobre el dinero y el monopolio del dinero, véase: Mises, Ludwig von. (2012). La teoría del dinero y del crédito. Madrid: Unión Editorial.