El autismo no debería tratarse como una única afección
Para mejorar la terapia se necesita una comprensión más profunda de su biología: causas genéticas y ambientales
Skrik (en noruego; en inglés The Scream; en español El grito). Cuadro de Edvard Munch de 1893. Foto: © Munchmuseet. Licencia CC BY-NC-SA 4.0.
Extracto este artículo de The Economist:
Why autism should not be treated as a single condition. A better understanding of its biology will lead to better interventions. [Por qué el autismo no debería tratarse como una única afección. Una mejor comprensión de su biología llevará a una intervención mejor]. 3 de diciembre de 2025.
-
El incremento de los casos de autismo se debe en gran medida «a la ampliación de la definición de autismo en las últimas décadas, una mayor conciencia de la afección y una detección más precisa y temprana».
-
La definición del trastorno del espectro autista (TEA) abarca síntomas enormemente amplios. Desde relativamente leves en personas que pueden llevar una vida normal e independiente, hasta aquellos relacionados con discapacidades intelectuales profundas, seres humanos que requieren apoyo y atención a tiempo completo, como relata Jill Escher, madre de dos hijos adultos con una alta discapacidad y cofundadora del Consejo Nacional sobre Autismo Grave (National Council on Severe Autism), una organización benéfica de los Estados Unidos.
-
Para que las personas autistas gocen de un apoyo adecuado hay que afinar en las diferentes formas de la afección. Hay que dejar de considerar el TEA como una única patología.
-
La enfermedad tiene un componente genético fuerte, explica Thomas Bourgeron, un genetista del Institut Pasteur (París). Sin embargo, añade: «Se estima que la mayoría de los casos de autismo se derivan de variantes genéticas comunes, ampliamente presentes en la población general. Cada variante puede aumentar solo ligeramente el riesgo de autismo». El problema surge cuando un niño «hereda muchas de ambos padres».
-
Probablemente haya cientos de genes y miles de variantes implicados en la causa del autismo. Últimos estudios en esa línea se publicaron en Nature Genetics (julio), realizados por la Universidad de Princeton y el Flatiron Institute (Nueva York). Y en Nature (octubre). The Economist cita a Natalie Sauerwald, una bióloga computacional del Flatiron Institute.
-
La genética nunca será suficiente para explicar por qué el autismo se desarrolla como lo hace. El entorno de una persona también importa. Por ejemplo, la mayor edad parental —considerada como factor ambiental— se ha vinculado con la probabilidad de que un niño sea autista, aunque el mecanismo sea genético.
-
Los científicos buscan mejores fármacos para modificar algunos de los síntomas centrales, como los deterioros en la comunicación y los pensamientos o hábitos repetitivos.
-
Hasta el momento, ningún medicamento aprobado logra este objetivo. Alguno, como la risperidona, un antipsicótico, puede ayudar con los síntomas conductuales, como la irritabilidad, la agresividad y las autolesiones. Pero un tratamiento mejor implica una comprensión más profunda de la biología del autismo. Esto, a su vez, significa construir una mejor comprensión de las causas genéticas y ambientales.
Más información sobre el autismo
Observación: Lotrives es muy amigo de Pablo Bilz. Pablo Bilz tiene un hijo autista que se llama Martín. A comienzos de este siglo, allá por el 2002, Pablo leyó un montón sobre el autismo. Ahora se ha interesado por este extracto y comenta: «Estamos como estábamos. No hay avance real y práctico para mi hijo».