La cucaracha
La gran cucaracha (sello ruso de 1993). Dominio público, vía Wikimedia Commons.
Una cucaracha rojiza se cuela en un tercer piso impoluto, de higiene ejemplar. Quizás haya sido por la ventana abierta de la cocina. O por un desagüe. Pablo la descubre por la noche en su cuarto de baño. Se sorprende. Le repugna. Quiere acabar con ella, pero se escabulle. Se queda intranquilo. Al día siguiente, a las 23:55, aparece en el dormitorio de Hugo. Le cae al brazo cuando estaba sentado en su butacón, estudiando. «¡Qué asco!», grita. Llama a Ana, cierran la habitación, remueven Roma con Santiago y no la encuentran. Desde la cama, Pablo ve al insecto en el marco de la puerta de la habitación de Nadia, contigua a la de Pablo. Coge un zapato y con sigilo felino se acerca al bicho, le da un golpe brutal, con ganas, y lo mata. Ana y Hugo siguen a por uvas. Pablo se ríe. Les avisa que la misión está cumplida y les pide que se acuesten.