¿Nada hay oculto que no llegue a descubrirse?
En el 81.º aniversario de la liberación de Auschwitz.
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Esta fotografía muestra un proceso de selección de judíos húngaros en Auschwitz-Birkenau, en mayo o junio de 1944: búsqueda de aptos para el trabajo según el criterio de los guardias nazis. Los presos proceden de la Ucrania de los Cárpatos, muchos de ellos del gueto de Bérejove. Esos indefensos seres humanos no sabían qué hacían allí, en la rampa de Auschwitz, después de haber sido transportados en insufribles vagones de un tren de mercancías (a la derecha, en la imagen), ni el destino ineluctable que les esperaba, aunque al fondo se divisa la puerta de entrada al campo de extermino y el humo de los crematorios. Los hombres, a la derecha, o se convertían en mano de obra esclava hasta la extenuación (muerte diferida), o caminaban directamente a la cámara de gas (la inmensa mayoría). La misma suerte corrían las mujeres y niños (a la izquierda). [Se estima que del 1.1 millón de judíos deportados a Auschwitz, aproximadamente 900 000 fueron asesinados nada más llegar]. La imagen es de dominio público y se puede consultar en Wikimedia Commons.
Justicia
Las vicisitudes de cada una de las personas de la fotografía son un misterio. ¿Qué pensaría la señora de la cofia blanca, en primer plano, con su bebé en brazos? ¿Y el muchacho con gorra, a la derecha del oficial nazi, que mira para otro lado, también en primer plano? ¿Qué lo distraía tan poderosamente? ¿Qué les está diciendo el larguirucho, criminal y mentiroso alemán nazi? Por cada una de esas personas de la foto cabría escribir miles y miles de páginas si se pudiera hablar largo y tendido con ellas. ¿Estarán ya redactadas y no lo sabemos?
«No les tengáis miedo, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse» (Mateo 10, 26). «¿Habéis olvidado que los santos juzgarán el universo?» (1 Corintios 6, 2). «Vi unos tronos y se sentaron sobre ellos, y se les dio el poder de juzgar» (Apocalipsis 20, 4). «Los muertos fueron juzgados según sus obras, escritas en los libros» (Apocalipsis 20, 12).
Sí, habrá respuesta a los interrogantes planteados, respondemos los que tenemos fe en Jesucristo. Los santos juzgarán y para juzgar sabrán lo que ocurrió, con todos los detalles. Y habrá recompensa según las obras de cada uno.
81.º aniversario de la liberación de Auschwitz
El pasado 27 de enero de 2026 se cumplió el 81.º aniversario de la liberación de Auschwitz. Se conmemoró, como todos los 27 de enero, el Día Internacional del Holocausto. Con esa ocasión, Wikimedia Commons escogió como su foto del día la que reproducimos arriba. ¿Quién la tomó? Se puede contestar ya sin esperar a la otra vida. Fue Bernhard Walter (o su segundo, Ernst Hofmann). Walter y Hofmann eran de los pocos autorizados a fotografiar en Auschwitz. En su oficina en el bloque 26, su tarea ordinaria consistía en retratar para los documentos de identificación de los reclusos no judíos. Bernhard Walter era el director del Servicio de Reconocimiento (Erkennungsdienst). Ocasionalmente fotografiaba también, por ejemplo, a los jefes nazis que visitaban aquel espectáculo de salvajismo, o a sus superiores de Auschwitz en momentos de relax.
Casi todo el material fotográfico de este lugar de aniquilación fue destruido por los mismos nazis antes de que los rusos alcanzaran sus puertas. Cuando las tropas soviéticas entraron en el campo de concentración, los verdugos alemanes ya habían huido. No obstante, algunas fotos se han conservado hasta nuestros días, como la de arriba. Forma parte del Álbum de Auschwitz, donado al Museo Yad Vashem (Jerusalén) por Lili Jacob, una superviviente, que lo halló por casualidad en el campo de concentración de Mittelbau-Dora en 1945. El Álbum de Auschwitz, junto al Álbum de Höcker y las fotografías del Sonderkommando, conforman las evidencias visuales preservadas de los crímenes contra la humanidad en Auschwitz-Birkenau.
Visita a Auschwitz
Mi primer viaje a Polonia (y a Auschwitz) fue en septiembre de 1986. Recuerdo bien aquella experiencia, pero la reproduzco aquí según mi diario de esa época.
Rudolf Höß poco antes de ser ejecutado en el mismo campo de exterminio donde él condujo a la muerte a tantos inocentes. Fecha: 16 de abril de 1947. Autor de la foto: Stanisław Dąbrowiecki (1920–1983). Archivo de Wikimedia Commons.
Viena, domingo, 31 de agosto de 1986. Hemos asistido a misa de 6:00 en Birkbrunn [residencia universitaria del Opus Dei en Viena; el hemos alude al grupo que emprendía el viaje]. A las 8:05 nos ponemos en marcha. Pasamos la frontera en Laa an der Thaya (Austria), pegada a Hevlín (Checoslovaquia), y de allí nos dirigimos al puesto fronterizo de Nový Bohumín (Checoslovaquia) con Chałupki (Polonia), que alcanzamos a las 14:05. Aquí quedamos retenidos con trámites de visados, registros e incordios comunistas diversos hasta las 17:00. Un oficial de aduanas quiere que el Dr. Freitas hable ruso con él [una broma anticlerical fuera de tono. João Pereira de Freitas era y es un sacerdote numerario del Opus Dei, portugués de origen, excelente persona, amigo mío, que nos acompañaba]. Llegamos a un barrio de Katowice llamado Kostuchna a las 18:00. De ahí nos dirigimos a Pszczyna. Viajamos en una furgoneta Mercedes matrícula 2399 DX. La región, hasta llegar a Katowice, me ha parecido muy habitada: un caserío detrás de otro, un pueblo detrás de otro.
Pszczyna (Polonia), lunes, 1 de septiembre de 1986. Por la mañana trabajamos en la construcción de una iglesia en Pszczyna. Ha habido un parón, de sirenas, para recordar la invasión de Polonia por parte de la Alemania nazi, un día como hoy de 1939. Por la tarde visitamos Katowice. No había dónde tomar café más que en el Hotel Katowice. La ciudad está sucia por la atmósfera de carbón que provocan las minas cercanas.
Patíbulo donde fue ahorcado Rudolf Höß, hoy objeto de visita en Auschwitz. La foto es del 3 de mayo de 2006. Autor: Pimke. Creative Commons 2.5. Archivo de Wikimedia Commons.
Pszczyna, martes, 2 de septiembre de 1986. Por la tarde, visitamos Auschwitz. ¡Cuatro millones de personas asesinadas! Les decían que iban a bañarse o ducharse y los metían en la cámara de gas. Rudolf Höß, el comandante del campo de exterminio, fue arrestado por las tropas británicas el 11 de marzo de 1946 y entregado a Polonia, donde se le juzgó y condenó a muerte. Fue ejecutado en la horca el 16 de abril de 1947 en el mismo escenario de sus crímenes, en Auschwitz. Las alambradas. Los abedules, con su corteza blanca. Los planos del campamento: todo preparado para matar con la máxima crueldad y frialdad. La ropa de prisioneros, esas rayas. La celda donde metían a cuatro, que ya no se podían sentar. Los montones de zapatos de los asesinados. Los montones de gafas de los asesinados. Los montones de prótesis de los asesinados. Los montones de cepillos de dientes de los asesinados. Los que esterilizaron. Los pies congelados. El frío. La inmensa delgadez de los presos.