Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025

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Exposición «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025», en la Prunksaal de Viena

Exposición «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025», en la Prunksaal de Viena. Foto: © Österreichische Nationalbibliothek (Biblioteca Nacional de Austria).

Viena, septiembre de 2025. Hasta el 2 de noviembre de 2025 se puede visitar en la Prunksaal (Sala Espléndida o Suntuosa) de la Biblioteca Nacional de Austria, en Viena, la exposición «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025».

En 2025 se han cumplido 80 años del final de la Segunda Guerra Mundial, 70 de la firma del Tratado de Estado (por el que Austria recobraba la independencia tras la Segunda Guerra Mundial) y 30 desde la entrada de Austria en la Unión Europea. Con «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025», dicen los directores de esta exhibición, se pretende recordar a los austriacos «quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos».

El Anschluss

En marzo de 1938, la Alemania de Hitler se apoderó de Austria, lo que se conoce en los libros de Historia como el Anschluss (Anexión). En aquel 1938 prácticamente todo el país alpino aclamó a su ilustre paisano, con el poder absoluto de Alemania desde enero de 1933. Lo vitoreó a pesar de que sabía que era un criminal acreditado, por más que su título oficial fuera canciller del Reich. Hitler había ordenado el asesinato del canciller austriaco Engelbert Dollfuß en julio de 1934. Antes, en junio-julio del mismo año, Hitler mandó fusilar a algunos de sus mismos matones de la SA (Sturmabteilung: Sección de asalto) que ya no servían a sus propósitos, como Ernst Röhm, y a otros opositores políticos, algunos de ellos católicos, en la matanza de «la noche de los cuchillos largos». Por supuesto, la persecución contra los judíos alemanes fue implacable a partir del 1 de febrero de 1933. Todos esos hechos eran de dominio común en Austria, porque la prensa y la radio habían informado de ellos.

Sin embargo, los austriacos, en su gran mayoría, en marzo de 1938 cayeron rendidos ante el gran dictador y su retórica empalagosa, y se dejaron engañar por el espejismo de pertenecer a un país teóricamente más fuerte y con más posibilidades.

Hitler pronunció un discurso pasadas las 11:00 del martes 15 de marzo de 1938 en la Heldenplatz (Plaza de los Héroes), un recinto que se quedó pequeño para los cientos de miles de vieneses interesados en verlo y escucharlo. Anunció «ante la historia» la entrega de su patria «al Reich alemán». La calificó como la noticia «más grande» de su vida. Ante la rampa del Nuevo Palacio Imperial (Neue Burg) se colocó un espectacular motivo floral, con palmeras y laureles. Del balcón colgaban enormes banderas con la esvástica. Desde ese balcón, que da a la Heldenplatz, dijo Hitler:

«¡Alemanes! ¡Hombres y mujeres! En pocos días se ha ejecutado en medio de la comunidad alemana una transformación que vemos hoy en su amplitud, pero cuyo significado solo podrán valorar generaciones futuras. […]

»En esta hora, puedo dar al pueblo alemán la mayor noticia de mi vida: como Führer y canciller de la nación alemana y del Reich les anuncio ante la historia la entrega de mi patria al Reich».1

Una imagen de aquel 15 de marzo de 1938 es esta:

Hitler en la Heldenplatz, Viena, 15 de marzo de 1938

Hitler, de espalda, ante los micrófonos, en la Heldenplatz, Viena, 15 de marzo de 1938. Licencia de Wikimedia Commons.

Probablemente nunca en la historia de Austria, la Heldenplatz haya estado tan a rebosar como en aquella ocasión, para aclamar a Hitler.

Crimen y castigo

En la exposición «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025», se advierte:

«El Anschluss marcó el inicio de un período de opresión y persecución, en particular contra opositores políticos, judíos y minorías, quienes inicialmente fueron humillados, privados de sus derechos y finalmente deportados a campos de concentración y asesinados masivamente. Al menos 90.000 personas fueron asesinadas en el campo de concentración de Mauthausen y sus satélites en suelo austriaco».

Dos paneles documentan algunas consecuencias del Anschluss.

Obsérvese en la fotografía a continuación la imagen del centro, donde una multitud se burla de unos judíos vieneses a los que se les obliga a fregar eslóganes de las aceras, quizás de antes del Anschluss, y acaso con alguna frase que no gustaba a los nacionalsocialistas.

Exposición «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025», en la Prunksaal de Viena

Exposición «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025», en la Prunksaal de Viena. Foto: © Lotrives.

A pocos metros de la Prunksaal, enfrente del Museo Albertina, se puede contemplar esta escultura de Alfred Hrdlicka, de 1988.

Escultura de Alfred Hrdlicka que representa a un judío humillado, fregando una calle de Viena, en 1938

Escultura de Alfred Hrdlicka que representa a un judío humillado, fregando una calle de Viena, en 1938. Foto: © Lotrives.

La figura de Hrdlicka es la recreación de un judío austriaco limpiando aceras, como los muchos maltratados y finalmente asesinados en Austria a partir de marzo de 1938. Se aprecia también en esta imagen de marzo o abril de 1938:

Abusos antisemitas en Viena, marzo o abril de 1938

Abusos antisemitas en Viena, marzo o abril de 1938. Licencia de Wikimedia Commons.

En este otro panel de la exposición, «Guerra y terror» se llama, a la derecha, se ve a judías vienesas obligadas a llevar cosida en sus vestidos la estrella de David, con lo que se las señalaba públicamente.

Exposición «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025», panel «Guerra y terror»

Exposición «Un siglo en imágenes. Austria, 1925-2025», en la Prunksaal de Viena. Foto: © Lotrives.

Observación

Quizás se esté tentado a sacar la conclusión de que nosotros, sea quien sea ese nosotros, somos mejores que aquellos austriacos de 1938, que los austriacos. Gran error. Corolario falso. Me parece que basta para convencerse de ello una pregunta: ¿cómo reaccionamos nosotros, sea quien sea ese nosotros, ante la mentira política y de los políticos? Porque Hitler fue un gran mentiroso, antes que un monstruoso homicida.

Footnotes

  1. Cita tomada de aquí.