Libertad de conciencia, liberalismo y libertad de las conciencias
Pío XI, en su encíclica Non abbiamo bisogno, publicada en 1931, distingue entre libertad de las conciencias y libertad de conciencia.
Libertad de las conciencias, para Pío XI en esa encíclica, es este doble derecho: 1) «El derecho que tienen las almas a procurarse el mayor bien espiritual bajo el magisterio y la obra formadora de la Iglesia»; 2) «El derecho de las almas así formadas a comunicar los tesoros de la redención a otras almas y a participar bajo este respecto en la actividad del apostolado jerárquico» (cf. Non abbiamo bisogno, n. 23).
Libertad de conciencia, por el contrario, es una «frase equívoca y frecuentemente utilizada para significar la absoluta independencia de la conciencia, cosa absurda en un alma creada y redimida por Dios» (cf. Non abbiamo bisogno, n. 23).
El diccionario Le petit Robert define como sigue el liberalismo (libéralisme, en francés), un sustantivo masculino introducido en 1821 y derivado de liberal: «1.º arc. Actitud, doctrina de los liberales, partidarios de la libertad política, de la libertad de conciencia. Especialmente el conjunto de doctrinas que tienden a garantizar las libertades individuales en la sociedad. 2.ª (En sentido moderno: opuesto a estatismo, socialismo). Doctrina según la cual la libertad económica, el libre juego de la empresa, no deben ser obstaculizados. 3.º Actitud de respeto respecto de la independencia ajena, de tolerancia hacia sus opiniones» (1984, p. 1090, s. v. libéralisme, traducción del francés de Lotrives).
Obsérvese que en la definición del liberalismo se menciona literalmente la libertad de conciencia, no sé si con la intención que denuncia Pío XI.