El Opus Dei y el espíritu protestante del trabajo

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A propósito de un texto de Friedrich Nietzsche.

Das Eisenwalzwerk, de Adolph von Menzel

Das Eisenwalzwerk (Moderne Cyclopen) (1872-5) [La fábrica de laminación de hierro (Cíclopes modernos)]. Óleo de Adolph von Menzel (1815–1905). Se encuentra en la Alte Nationalgalerie (Berlín). Dominio público. Imagen tomada del archivo de Wikimedia Commons.

Apreciada Martina: anotó Friedrich Nietzsche en 1865:

«Acerca de la adquisición terrenal y la propiedad. Mateo 19, 21-24. Lucas 12, 33. Lucas 6, 20. Rehuir el mundo es un antiguo dogma católico. Implantar en el mundo el espíritu, protestante».

Resumo los versículos que cita Nietzsche. Mateo 19, 21-24: «Jesús le contestó: “Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme”. […]». Lucas 12, 33: «Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla». Lucas 6, 20: «Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios”».

No sé lo que pensaría Nietzsche si viviera hoy, pero me parece que no estaría de acuerdo con lo que escribió. Lo expreso rápido y con un ejemplo. Por lo que se refiere al cumplimiento en el trabajo y a la importancia que se le da, difícilmente percibiría diferencias entre un protestante de la costa este de los Estados Unidos y un católico del Opus Dei en Madrid, seleccionados el protestante y el católico como representantes típicos de determinados oficios: banqueros, médicos, profesores, etc.

Cuando residía en Viena y trabajaba para ABC, Viktor Meier, ya fallecido, entonces corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), comentaba con regularidad a su amigo Ricardo Estarriol, corresponsal de La Vanguardia y numerario del Opus Dei, que los miembros del Opus Dei eran «los protestantes de la Iglesia católica». Según Meier, hijo de Lutero como Nietzsche, los fieles del Opus Dei que él conocía, Ricardo sobre todo, mantenían una relación con el dinero y con los asuntos materiales que se alejaba de gran parte de la tradición católica. Eran buenos gestores y personas que abandonaban sin sentimentalismos las empresas abocadas al fracaso económico.

Ya sé, Martina. La parte no es el todo y el Opus Dei no es toda la Iglesia. Además, argumentas, quizás el Opus Dei sí que actúe en contradicción con la doctrina católica por su debilidad, afirmas, por los bienes temporales.

A lo segundo te diré que nunca entenderemos la Biblia si no la leemos en su conjunto. Está claro que Jesucristo predicó el desprendimiento. Pero nadie da lo que no tiene, nadie puede repartir si antes no posee y nadie puede amar si antes no se ama a sí mismo. Los versículos que cita Nietzsche rotan sobre el despojarse, pero cabe añadir que Abraham era rico, y Job, y el mismo Jesucristo previene en Mateo 25, 14-30: «[…] “Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses” […]».

Max Weber publicó La ética protestante y el espíritu del capitalismo en 1904-1905 y en ella desarrolla la idea de Nietzsche arriba citada, de 1865. El espíritu [protestante] subraya una forma de ser que no saca al creyente del mundo. Introduce la exigencia espiritual dentro de la vida mundana de tal manera que todo protestante cumpla escrupulosamente con lo que debe hacer. Eso es también muy kantiano y muy prusiano.

Beruf, en alemán, significa tanto ‘profesión’ ‘trabajo’ u ‘oficio’, como ‘vocación’ (llamada de Dios). Para los protestantes, sobre todo para los calvinistas, el éxito en el propio trabajo se convierte en señal de contarse entre los elegidos. Trabajar duro, evitar el lujo y reinvertir los beneficios no son solo hábitos muy recomendables, sino constataciones de la gracia y predestinación divinas.

Frente a esa ética protestante, Nietzsche (y Weber) contraponen la huída del mundo católica. Reproducen el viejo tópico de un norte con las notas de protestante, rico, diligente, que paga el IVA y con preferencia por la cerveza, frente a un sur subdesarrollado, semianalfabeto, católico, vago, que elude impuestos y con tendencia al vino.

Martina, ambos, Nietzsche y Weber, me parece, se han quedado completamente desfasados.

Hace unos días recibí la revista de una orden religiosa católica alemana, a la que estoy abonado, que publica breves ensayos teológicos. En ese último número destaca un artículo sobre la necesidad de que los católicos invirtamos en bitcoines y en oro. Te hablaré de ello otro día.

He visto que esta semana te has interesado por el reflejo en el cine del perdón. ¡Qué gran asunto en estos tiempos! Leeré con suma atención lo que has publicado.

Te recuerdo, Martina, que esta carta es mía: son mis opiniones más o menos fundadas, no las del Opus Dei.

Te aprecia, y te desea lo mejor en esta Semana Santa, tu amigo

Lotrives, Madrid, 27 de marzo de 2026


La cita de Nietzsche está tomada de: Nietzsche, Friedrich. (2026). Sobre mi vida (esbozos autobiográficos) y apuntes filosóficos de juventud temprana. Introducción, traducción y notas de Diego Sánchez Meca y Joan B. Llinares Chover. Madrid: Tecnos, p. 206. La cita, en el original alemán, es: «Zu dem irdische<n> Erwerb und Besitz. Matth. 19, 21–24. Luc. 12, 33. Luc. 6, 20. Die Welt zu fliehn ist altkathol<isches> Dogma. Den Geist in die Welt hineinpflanze<n> protestantisches». En: Nietzsche, Friedrich. (1935). Schriften der Studenten- und Militärzeit: 1864–1868. Edición de Hans Joachim Mette & Karl Schlechta. En Werke und Briefe: Historisch-kritische Gesamtausgabe, Werke, 3. Band. Múnich: C. H. Beck’sche Verlagsbuchhandlung, p. 128. Ese libro se halla aquí.